Ómicron, Cuba y el mundo

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Por Flor de Paz (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano.

A casi tres años de la aparición del nuevo coronavirus, la variante Ómicron, recién identificada en el sur de África, vuelve a saltar las alarmas frente al Sars-CoV-2.  El microorganismo, en su evolución natural, lucha por sobrevivir y halla oportunidades en las flaquezas de la especie humana, subyugada a nivel planetario por el egoísmo, los intereses económicos y la parvedad de su conciencia crítica.

Es elocuente el hecho de que, en dicho continente, apenas un 10 porciento de la población haya recibido una dosis de vacuna contra el virus. Abundan las informaciones sobre el tema, incluso las que particularizan el dato por países o regiones del continente. Pero en verdad, esas cifras solo sirven para recordarnos la cantidad de inmunógenos que hacen falta para esos brazos desamparados y para auxiliar a esta humanidad inerme.

La batalla contra la pandemia es espinosa. Tanto, que probablemente su erradicación dependa de vacunaciones (o reactivaciones) sistemáticas, dada la efectividad que estos medicamentos contra el Sars-CoV-2 han demostrado en el control de los contagios y las muertes en las naciones donde han alcanzado a la mayoría de la población.

En este sentido, y apegado al singular caso de Cuba, un texto publicado en el muro de Facebook del Doctor en Ciencias Químicas, Daniel García Rivera, de la Universidad de La Habana, y parte del equipo científico que trabajó en la elaboración de la vacuna Soberana 02, profundiza en las complejidades implícitas en dicho camino. 

Doctor en Ciencias Químicas, Daniel García Rivera.

“Cuba ha alcanzado un nivel de positividad menor del uno por ciento, algo de lo que todos debemos estar orgullosos. Es un resultado de nuestra ciencia, vale insistir en ello. Pero las noticias recientes hacen que no podamos vivir mirando ese número, la ciencia nos obliga a mirar lo que se nos viene encima, a planificar estrategias y diseñar controles que no nos hagan virar atrás”, alerta el investigador.

Asimismo, agrega que toda decisión o estrategia debe estar basada, fundamentalmente, en datos científicos. “Digo esto, porque con los anuncios relacionados con la variante Ómicron, todo el mundo quiere que actualicemos las vacunas, y esto no funciona así.

“Actualizar una vacuna es extremadameeeeeeente costoso (ojalá fuera público el dinero que Cuba ha gastado en hacer las nuestras) y solo debe hacerse si la ciencia dicta que es estrictamente necesario. Estamos preparados, pero no es siquiera el momento de pensar en ello. Muchos querían actualizar las vacunas cuando apareció la Beta y luego la Delta. No, aún no estamos en ese momento pues faltan datos para tomar esas decisiones”.

Por otra parte, señaló que los científicos no pueden basarse en anuncios con interés comercial de las grandes farmacéuticas. “Cuba debe hacer lo que tiene que hacer. Hay que secuenciar, secuenciar y secuenciar”.

Enfatizó en la importancia de seguir los casos que lleguen al país, pues en Cuba “hay cientos de estudiantes africanos que viajan”. Debe haber un control estricto —dijo—. “No prohibirlo, solo controlarlo, ver qué casos entran, quizás hay que aislarlos de nuevo. Dentro de poco no serán solo casos de África. Vendrán de Europa también en el futuro. El seguimiento epidemiológico es vital ahora”.

El Doctor García Rivera reafirmó que Cuba hace muy bien en implementar la estrategia de boosters [o dosis de refuerzo], con el orden que lleva, “era una decisión tomada antes de saber de Ómicron, y era sabia, basada en ciencia, y ahora luce más sabia aún. Hay vacunas, hay que vacunar y reforzar la inmunidad. Lo más probable es que eso evite otra ola, incluso con Ómicron entrando al país”.

Pero alertó: “tampoco hay que boostearse a los 2 meses de vacunarse, eso es pánico, se está estudiando la caída de la respuesta de anticuerpos, los tiempos están propuestos. Todo es a su tiempo”.

Explicó que los científicos cubanos tampoco pueden basarse solamente en “datos de inmunoescape de otras vacunas. “Las nuestras tienen sus peculiaridades, Abdala es diferente a Soberana y ambas a muchas otras; puede ser diferente la respuesta y hay que estudiarlo, y tenemos cómo hacerlo.

“Hoy, la lógica científica sugiere boostear, secuenciar los positivos para saber a qué nos enfrentamos y controlar las aglomeraciones y multitudes.

“Estamos en guerra contra un virus espectacular, capaz de hacer 32 mutaciones juntas para mejorar. Para mí el listón de la variante Delta es difícil de superar, pero puede que sí lo supere, solo que hay muy pocos datos aún”.

Dejemos de mirar —concluyó— los poquitos casos de hoy en Cuba, eso puede ser muy temporal si no actuamos. «Cuídate, vacúnate cuando te toque, si tienes síntomas busca hacerte un PCR, seguimos en guerra, no lo olvides.

“Llegar a ese uno por ciento nos costó muchos muertos, sudor de nuestros investigadores, horas de sueño, meses de aislamiento. Ese uno por ciento puede perderse en poco tiempo, hay que cuidarlo, sin triunfalismo, sin negar la posibilidad de que todo vuelva a ser peor, también sin pánico, pero solo la ciencia nos dirá qué debemos hacer”.

(*) Periodista cubana especializada en temas científicos y Directora de Cubaperiodistas.

Foto de portada: Reuters / Dado Ruvic.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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