Cuba y la Revolución desde el barrio

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Por Orlando Oramas León (*) /Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

La Revolución Cubana inicia el 1 de enero el año 63 de resistencia frente a la mantenida y reforzada hostilidad de Estados Unidos, pero también en continuo proceso de ajuste, renovación y acortando las distancias con la ciudadanía.

En ello marcan pauta las transformaciones que desde la segunda mitad del año que termina se gestan desde barrios en situación de vulnerabilidad, ahora en el ojo y el quehacer de instituciones del Estado y el Gobierno y la movilización popular.

En este quehacer se asfaltan calles, alistan aceras, reverdecen consultores médicos e instalaciones de comercio, afinan servicios dígase agua, telefonía, mientras el levantamiento social descubre madres solteras con varios hijos, jóvenes sin vínculo laboral ni educativo, entre otras fallas y necesidades.

“Con la experiencia, con las motivaciones que tenemos, con el aliento por lo logrado en este año, lo que estamos buscando es una innovación en el trabajo comunitario, y una innovación en el trabajo social”, así reflexionó el presidente Miguel Díaz-Canel en reciente reunión sobre el tema.

Y remarcaba que es precisamente en el barrio donde se expande la resistencia colectiva y el acompañamiento institucional para hallar y dar soluciones a viejos problemas.

No podía ser mejor el escenario para tal contienda. Es en la comunidad donde se manifestó la pandemia por la Covid-19 y se implementaron en su momento las medidas epidemiológicas para acortar la transmisión de la enfermedad.

Es en el barrio y en los hogares donde impactan con mayor fuerza los castigos que acompañan al bloqueo impuesto por Estados Unidos precisamente para intentar doblegar el respaldo de la población al proceso revolucionario.

Allí es donde se distribuye la canasta básica, los materiales para la reparación y construcción de viviendas, donde están los centros de salud para la atención primaria.

Este trabajo inició en La Habana en 67 de sus comunidades donde hoy se acometen labores de diversa índole.

Según el gobernador Reinaldo García ya se concretaron más de nueve mil 500 acciones constructivas y casi 31 mil de carácter social, que tienen que ver con levantamiento y caracterización de los núcleos familiares.

Incluyen avances en el completamiento de las estructuras y factores comunitarios; acceso a alimentos normados, legalización de viviendas, ofertas de empleo y de continuidad de estudios, y la atención a madres con tres o más hijos menores de 17 años.

No es todo lo que se puede hacer, pero también resulta la antesala de lo que vendrá en 2022, cuando estas transformaciones iniciarán en otros 40 barrios capitalinos.

La divisa es la participación popular, insiste el presidente Díaz-Canel, pero también le otorga protagonismo al gobierno municipal y los sistemas productivos locales con un enfoque de integralidad para cambiar la vida de las personas y hacer Revolución desde los barrios.

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

Foto de portada: Jorge Luis Baños/IPS

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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