En una III Guerra Mundial no habrá vencedores

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Por Hedelberto López Blanch/ Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

Estados Unidos para tratar de alcanzar la hegemonía mundial que ya ha perdido, intenta provocar una guerra entre los países de Europa Occidental y la OTAN contra Rusia y China.

Pero Washington no comprende que el panorama no es igual al de la II Guerra Mundial cuando Europa y la antigua Unión Soviética sufrieron grandes pérdidas económicas y de vidas humanas mientras su país, sin padecer daños internos, surgía como la primera potencia del orbe.

Ahora tanto Rusia como China saben que Estados Unidos es el principal propulsor de la posible conflagración y las armas no solamente son convencionales, sino nucleares y muchas de sus ciudades también podrían desaparecer.

Europa Occidental, como siempre lo ha hecho, se pliega a cualquier decisión que provenga de la Casa Blanca y en el caso de Rusia, la excusa ha sido que el gigante euroasiático intenta invadir Ucrania, insinuaciones que el presidente Vladimir Putin y altos funcionarios de Moscú han rechazado en numerosas ocasiones.

Con este pretexto, junto a sus aliados occidentales ha impuesto extorsiones económicas-financieras contra Rusia a la par que la OTAN y Estados Unidos envían modernas armas y hasta soldados a Kiev.

La situación no puede ser más tensa pues con el emplazamiento de armamentos y equipos bélicos, la amenaza contra Moscú se convierte en inaceptable.

En una reciente conferencia de prensa, Putin denunció su preocupación por el despliegue de sistemas de defensa antiaéreo de Estados Unidos, así como el creciente número de tropas de la Alianza Atlántica y de ejercicios militares no programados cerca de las fronteras de su país.

En una reunión en el Ministerio de Defensa, el presidente ruso advirtió que “lo que está sucediendo ahora y la tensión que se está desarrollando en Europa, es culpa de Estados Unidos. A cada paso Rusia se vio obligada a responder de alguna manera, con cada medida la situación empeora.

“El tema, agregó, es qué actitud van a asumir los socios de Washington, que en el caso de Alemania, con el cambio que ha habido entre la administración de Merkel y Olaf Scholz es evidente que, por lo que se ve ahora, hay un realineamiento alemán más firme hacia las posturas de Estados Unidos, lo que lleva a pensar que la situación va a ser complicada porque Alemania es el motor de Europa”.

Por su parte, el canciller Serguéi Lavrov, criticó las declaraciones del secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg sobre las garantías de seguridad recíprocas: “el jefe de la Alianza Atlántica despreció las preocupaciones de Rusia al indicar que sólo la OTAN y Ucrania van a decidir si este último país entra o no en la Alianza”.

En cuanto a la región asiática, Estados Unidos apuesta por apoyar a Taiwán en contra de la posición de la República Popular China de que esa isla forma parte de su país.

Washington ha impuesto numerosas extorsiones comerciales y financieras contra Beijing para tratar de debilitar su economía a la par que envía armas, equipos bélicos a Taiwán y buques de guerra hacia el mar de China.

Los países integrantes de la OTAN, entre estos Alemania con la nueva administración de Olaf Scholz, se han montado en el carro agresivo que les ordena Washington y también apuestan por reforzar medidas económicas y militares contra el gigante asiático.

Todos los especialistas aseguran que Beijing se convertirá en unos años en la primera economía del mundo, lo cual Estados Unidos quiere detener por cualquier medio en su afán de mantener una hegemonía que ya está en plena decadencia.

Xi Xinping ha manifestado en reiteradas ocasiones que no quiere una confrontación pero tampoco le teme al gigante norteamericano.

La realidad es que los ánimos se exaltan en esta puja de Estados Unidos contra Rusia y China y cualquier chispa podría desatar una guerra desastrosa e incontrolable para el planeta.

Ya no son tiempos de la II Guerra mundial y tanto Moscú como Beijing comprenden plenamente que no es la OTAN y Europa Occidental, sino Washington quien está detrás de esas acciones agresivas.

También Estados Unidos debe asimilar que en una posible conflagración mundial no habrá vencedores pues con el potencial atómico que poseen sus contrincantes, numerosos artefactos nucleares podrían hacer desaparecer a casi todas sus ciudades.

En conclusiones, los grandes perjudicados de ese posible conflicto serían el planeta Tierra y sus habitantes. Esperemos que la cordura política se sobreponga para bien de la Humanidad.

(*)  Periodista cubano. Escribe para el diario Juventud Rebelde y el semanario Opciones. Es el autor de «La Emigración cubana en Estados Unidos”, «Historias Secretas de Médicos Cubanos en África» y «Miami, dinero sucio», entre otros.

Imagen ilustrativa de portada: BBC

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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