Kari Krenn: Bitácora de vida ¿De qué lado estoy? O los lugares que me son propios…

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Por Kari Krenn.

“Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza”. (William Shakespeare).

Juro.

Juro que es así.

Juro que ahí, en la transparencia de lo ínfimo, una puede sentirse feliz y elevarse a las inconmensurables alturas del espíritu…

Toda acción humana implica rumbos a seguir, determinaciones a tomar, alternativas…

Alternativa… esa opción que existe entre dos o más cosas y que una elige: entre la conveniencia personal o el dictado de la propia consciencia.

Verán, conveniencia y consciencia suenan parecidas, pero las separan miríadas de contradicciones.

A estas alturas de mi vida, yo desafío las censuras solapadas…

Cuántas veces la pluma y la palabra fueron asesinadas, solo por escribir aquello que nadie quiere que se nombre; bien dicen por ahí, que conceptualizar es politizar.

Escribo… y politizo…

Politizo… y escribo…

Rubrico esas maltratadas biografías, donde debo reivindicar, señalar, mostrar entrañas; intentando poner en palabras el punto de contraste, el claroscuro de qué vemos al mirar al otro.

Tal vez ese sea mi modo de velar por los valores y los principios, poniendo en tensión y cuestionando lo éticamente adecuado, lo políticamente correcto.

En esta sociedad de expulsados, de sospechas hacia los otros, de no pertenencias, de conflictos, de destinos de muchos en la mano de algunos poderosos; es maravilloso tener “motivos para indignarse” (como dice Hessel), buscando esa corriente de la historia que nos conduzca a más libertad y mayor justicia.

Harta estoy ya de esos marcos mediáticos, donde todos están aglomerados, con codazos y empujones por llegar a las cúspides. Yo decido salirme hacia el espacio de la autenticidad, del compromiso, de la congruencia entre mis actos y mis palabras… y claro, tiene elevados costos…

No pienso especificar nada.

Ni merece ser explicado.

Ya lo dije: ante las alternativas una elige.

Sí.

Elijo Cuba.

Cuba ha significado para mí, muchísimos renunciamientos, agravios, agresiones, que asumo gustosa, porque el amor de Cuba ocupa todos los espacios siderales de mi alma.

De hecho, de ahora en más, pongo a disposición de todas las instituciones que me han premiado, si desean retirarme los honores, los nombramientos, los elevados sitiales y la mar en coche, si es que a alguien le molesta mi defensa pública a ese digno pueblo.

¿De verdad alguien se piensa que Kari Krenn necesita ocupar un cargo de algo?

Sigan soñando…

Kari Krenn es lo que su propio esfuerzo personal le ha permitido lograr en la vida, de manera honesta y, a más de un lugar, “Kari Krenn” les ha servido como un empujoncito para visibilizarse.

Kari Krenn no se vende.

Kari Krenn no se agacha.

Kari Krenn no da estocadas.

Kari Krenn va de frente, con la fuerza arrolladora de la verdad y sosteniendo la justicia social por lo alto.

Así que yo agarro mi “Kari Krenn” y me lo llevo con dignidad, a los sitios dignos.

Al que le guste: bien.

Al que no le guste: que no me invite.

Si yo tengo que elegir entre mis amigos o las cumbres del éxito, no quiero “Cumbres Borrascosas”.

Verán: es que probablemente enfermé del mal de Cuba; capaz se me metió en el corazón ese pueblo y ya no puedo vivir debajo de una nube, ajena a lo que les hacen.

Así entonces, una escoge en términos de progreso por la sabiduría o la alternativa de fenecer en las querellas. Ni siquiera invierto mi energía en ello.

La permanencia en espacios de hipocresía, son como partículas radioactivas que envenenan mortalmente al alma.

De verdad no necesito ocupar espacios en los Olimpos de las apariencias; me basta solo con sostener mi destreza verbal prolífica, escribiendo con la tinta inagotable de mi alma.

Yo, escritora impenitente, hago un llamado a la razón y a la acción, a la solidaridad y al compromiso de la gente.

Como clorofila de la esperanza, uso las redes y espacios virtuales como vehículos de transformaciones sociales, en acciones globales.

He presenciado tremendas realidades de innumerables pueblos, que tal vez mi poesía intenta hoy plasmar.

No soy correctamente inmune al dolor ajeno, como estas sociedades fagocitantes pretenden e indican en sus variables para ser exitosa.

No pienso callarme.

No tengo previsto decir lo que es cómodo.

No me interesan los silencios cómplices.

No hay atisbos en mí de que me podrán mover medio milímetro de mis principios ni mis convicciones.

La pobreza y el sufrimiento humano me desmoronan al punto, de que me solidarizo y no porque sea la más buena, no. ¡Solo porque soy humana!

A veces me pregunto al interior de mi corazón, si Dios viendo tanta falta de amor y caridad, decidiera enviar otro diluvio…

¿A quiénes salvaría? ¿Hundiría también el Arca? ¿O se ahogaría Él también de la vergüenza?

Tal vez en este mundo de exitismos, mis renuncias se vean como fracasos.

Eso es porque entonces no han entendido nada de la vida. ¡Nada!

Hay que dar…

Dar mucho, sin pedir nada a cambio,

Dar…

Dar…

Dar… ¡Hasta que duela!

Tomado del perfil de Facebook de Kari Krenn.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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