Naufraga Guaidó y Borges salta al agua en Venezuela

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Por Orlando Oramas León (*) / Colaboración Especial para Resumen Latinoamericano

Que Julio Borges le quiera hacer un favor al gobierno del presidente Nicolás Maduro no se lo cree nadie. Pero que abandone, y de que manera, el fantasmagórico y pro yanqui “gabinete” de Juan Guaidó parece un resultado natural tras las elecciones legislativas y regionales de noviembre último, ganadas por nocaut por el chavismo.

La “renuncia” de Borges al cargo de comisionado “presidencial” para las Relaciones Exteriores de Guaidó fue una sorpresa, aunque al final ya se veían las heridas y costuras zafadas del proyecto opositor inflado por Estados Unidos.

«El Gobierno interino era un instrumento para salir de la dictadura, pero en este momento se ha deformado hasta convertirse en una especie de fin en sí mismo, manejado por una casta que existe allí. Se ha burocratizado y ya no cumple con su función», sentenció Borges.

Y no le faltan razones a quien fuera fundador del partido Primero Justicia, expresidente de la Asamblea Nacional y diputado por tres períodos, político, abogado y representante ante el Grupo de Lima, entre otros antecedentes incluidos los de guarimbero y golpista.

Según el renunciante, el llamado Gobierno interno “debe desaparecer, no hay ruta, no hay unidad, no hay estrategia”.

Y quien lo dice es además el invitado por el presidente Joe Biden a participar como delegado de Venezuela ante la llamada Cumbre por la Democracia, toda una encerrona para criticar a terceros países que resisten los embates de Washington.

Quizás luego vengan más desgajados y nuevas sean las denuncias, como las que señalan la casta de seis mil asalariados que se reparten bajo la égida de Guaidó los fondos malversados y robados al Estado venezolano.

Conste que Julio Borges no es ningún santo. Es de su puño y letra la carta enviada a Londres para que el Reino Unido bloqueara las reservas de oro de Venezuela.

El daño que hizo a su país, bloqueado y necesitado de fondos para enfrentar la pandemia por la Covid-19 y otras necesidades básicas, le dolió mucho menos que la corrupción imperante en su propio bando.

Pero su anunció en conferencia de prensa desde Bogotá, y vía Zoom, ocurre cuando una parte importante de las fuerzas opositoras decidieron acogerse al marco constitucional y participar en los comicios del 21 de noviembre, que eligió alcaldes y gobernadores.

Por cierto, que aunque ganaron espacios, los candidatos antichavistas recibieron una soberana paliza en las urnas, de las cuales salió el rojo rojito que tiñó buena parte del mapa venezolano.

Y para colofón, la Asamblea General de Naciones Unidas refrendó el lunes las credenciales de los representantes del gobierno bolivariano como representante legítimo de la República Bolivariana de Venezuela.

Ello no resultaría noticia sino fuera por los esfuerzos fallidos de Estados Unidos por cercar por todos lados y posiciones a las autoridades del país sudamericano.

«Una victoria del pueblo soberano contra las agresiones coloniales de Estados Unidos», suscribió en Twitter el embajador en ONU, Samuel Moncada.

En su mensaje recordó que en 2019 “el esclavo colonial creado por Estados Unidos para saquear a Venezuela (léase Guaidó) tuvo apoyo de 60 países», mientras en la sesión de la Asamblea General de la ONU del 6 de diciembre «solo 16 de 193 países se negaron a reconocer al presidente Maduro».

En tiempos de naufragio para la banda de Guaidó el salto de Julio Borges no califica para aquello de ¡Hombre al agua! Más bien pareciera un Sálvese quien pueda!

(*)  Periodista cubano, autor de los libros “Raúl Roa, periodismo y Revolución”, “Pohanohara, cubanos en Paraguay” y “Cuentos del Arañero”.

cubaenresumen

Corresponsalía en Cuba de Resumen Latinoamericano

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